Masaje sueco: ¿Qué es y cómo hacerlo paso a paso?

El masaje sueco es, entre los distintos tipos de masaje, uno de los más habituales. Combina distintas técnicas de masoterapia que se concentran en conseguir que los músculos se encuentren en el mejor estado de forma posible.

Como profesionales de los masajes, podemos decirte que se trata de uno de los servicios más demandados en las casas de masajes del mundo entero, una forma ideal de darle al cuerpo lo que necesita.

También se puede disfrutar con masajeadores domésticos que están triunfando cada vez más. En cualquier caso, los beneficios de un masaje sueco son tan elevados que te animamos a que lo pruebes y veas cómo te sienta.

¿Qué es el masaje sueco?

Es el tipo de masaje en el cual se mueven las manos para relajar los músculos coincidiendo siempre en la dirección de masajeo: siempre hacia el corazón. Con ello lo que se consigue es proporcionar un alivio a todos los músculos, relajar las articulaciones después de un día intenso y equilibrar el organismo para tener el mejor descanso una vez llegue la noche.

Con el masaje sueco se extiende una relajación a través de todo el cuerpo que también abarca la mente, eliminando toxinas, tonificando, activando la circulación de la sangre y transmitiendo todo lo que necesitamos para encontrarnos sanos.

¿Te gustaría hacerlo en casa?

No todos los días tenemos el privilegio de acudir a un masajista profesional, ya sea por tiempo o por dinero.

Si es tu caso, te animamos a ver esta guía para comprar un masajeador ideal para ti, una alternativa mucho más económica para disfrutar de un buen masaje relajante en casa a cualquier hora.

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¿Cómo hacer un masaje sueco?

El proceso de apoyo al organismo que transmite el masaje sueco se divide en un total de cinco técnicas distintas que hay que aplicar de diferentes maneras. Te hablamos de cada una de ellas para que puedas identificar mejor la forma en la que tu terapeuta aplica este tipo de masaje en tu cuerpo.

Paso 1: Effleurage (el inicio del masaje)

Al hablar de masaje sueco, todo comienza con el effleurage. Esta palabra francesa se puede traducir como “rozar”, por lo que el masaje da inicio con unos movimientos muy suaves en los que prácticamente se pasa con suavidad por encima de la piel del paciente. El objetivo de este paso es liberar tensiones y eliminar los primeros nudos con los que se encuentren las manos del masajista. Los movimientos que se realizan tienen que ser circulares, de gran extensión y siempre con una función de deslizado.

Gracias a esta técnica, los músculos del cuerpo se calientan, ayudando a que el proceso de masaje sea más satisfactorio y eficiente. Pero, aunque mencionábamos que se tiene que hacer muy suavemente, lo cierto es que es importante tener en cuenta que hay tres niveles de effleurage.

En el suave son caricias que se aplican con un nivel de presión prácticamente mínimo. Es especialmente útil para el contacto con la cabeza.

El effleurage medio es el más utilizado. En este caso, el terapeuta utiliza la palma de la mano y la usa para extender el aceite sobre el cuerpo. Está formado por varios niveles de presión que se intercalan como manera de preparar todos los músculos. Por último, hay un nivel alto en el cual aumenta la presión en casos en los que el cuerpo del paciente esté tan tenso y lleno de nudos que requiera una mayor profundidad en el masajeo.

Paso 2: Petrissage (el momento de comenzar el amasado)

Ahora el cuerpo del paciente ya ha entrado en calor y los músculos están preparados para entrar en una fase del masaje sueco más intensa. Es el momento de amasar, para lo cual el masajista aprieta y enrolla la piel en las zonas suaves, estirando y ayudando a que los músculos ganen en relajación. El cuerpo quema toxinas gracias a ello y nota una mejora sustancial en la circulación sanguínea.

Toma nota de los cuatro movimientos de los que está formado el petrissage:

  • Amasar: se mueve la piel tal y como un panadero trabaja con la masa para hacer deliciosas barras de pan. Es el movimiento fundamental y el que se realiza en el petrissage independientemente de si se ponen los demás en práctica o no.
  • Retorcer: primero se comprime la piel y después, se levanta, se procede a apretarla y a enrollarla. Es similar al amasado, pero más intenso.
  • Enrollar: útil para la epidermis y para las fibras de los músculos. Hay que presionar el tejido, levantarlo y retorcerlo siguiendo un movimiento de tipo oblicuo.
  • Levantar: comienza de la misma forma que la fase de amasar, aunque con una diferencia. En esta técnica hay que trabajar la piel con los dedos y no con las palmas, en especial con el pulgar y el índice.

Paso 3: Friction (fricción en los músculos)

El masajista ya tendrá claro cuál es el problema principal que tiene su paciente, por lo que podrá adaptar la técnica de la fricción a ese lugar en concreto. Consiste en utilizar los pulgares u otros dedos para aplicar una presión de intensidad sobre los músculos debilitados.

Los movimientos que se realizan son perpendiculares o circulares. Gracias a la fricción se puede mejorar el estado de ciertas articulaciones muy concretas, suavizando su estado y reduciendo la tensión de los músculos.

Paso 4: Vibration (vibrando para relajar)

Hay dos formas de aplicar la vibración dependiendo de si se hace en zonas grandes o pequeñas.

Para partes de pequeñas dimensiones, como la cara, lo mejor es vibrar con los dedos.

Por su lado, para lugares del cuerpo más amplios, como la espalda, hay que hacerlo con las manos.

Paso 5: Tapotement (golpecitos terapéuticos)

Otra manera de relajar los músculos, en este caso con pequeños golpes. Mejora la circulación, se relajan los músculos y se libera una mayor cantidad de endorfinas.

Para aplicar esta técnica se utilizan distintas técnicas, como martilleo, hacking, slapping, tapping o cupping, cada una aplicando un tipo de presión distinta tanto en su forma como en la posición de las manos.

¿Quién inventó el masaje sueco?

Su inventor fue Pehr Henrik Ling (1776-1839). Aunque el interés personal de Ling se decantaba por la literatura, su vida derivó hacia el mundo de la gimnasia cuando sufrió una lesión. Así se encontró con la esgrima y con los beneficios de hacer deporte y de cuidar la salud física. En un viaje a China motivado por su afán de exploración y descubrimiento, Ling aprendió técnicas de masaje orientales.

A su regreso a Suecia comenzó a trabajar como profesor de esgrima y desarrolló técnicas de masaje que acabaron conociéndose como el masaje sueco. Gracias a él se introdujo la gimnasia en las escuelas y se fundó la escuela que formaría a los primeros profesores de gimnasia titulados. En medio de todo ello siguió desarrollando su técnica de masaje e implementándola para corregir problemas de postura, eliminar dolencias y mejorar la vida.

Extendió el valor de los masajes y la gimnasia desde las escuelas para que, los ciudadanos suecos, continuaran apoyándose en ello en su día a día como adultos. El trabajo de Ling también derivó en la creación futura de la kinesioterapia, que tiene muy en cuenta lo que representan sus descubrimientos. Pero sigue leyendo, porque la historia no ha terminado.

El auténtico creador del masaje sueco

¿Qué pensarías si te decimos que, en realidad, Pehr Henrik Ling no fue el creador del masaje sueco? Sí, es lo que dice todo el mundo. Para ser más específicos: casi todo el mundo. Porque en la sombra de la historia de Ling, la cual no deja de tener mérito, porque todo ello es cierto y el trabajo de este especialista ayudó a la gimnasia a elevarse a niveles de gran relevancia mundial, hay otro nombre. Se trata del de Johann Georg Mezger, un doctor holandés que también desarrolló procedimientos de masaje y de rehabilitación.

Eso ocurrió cuando hacía décadas que Ling ya había fallecido. El trabajo de Mezger se popularizó y comenzó a adoptarse en multitud de lugares donde sus técnicas de masaje ayudaban a quienes tenían molestas o necesitaban pasar por duros procesos de rehabilitación. ¿Pero qué ocurrió? La explicación de lo que pasó se encuentra en problemas de traducción ocurridos después de la Segunda Guerra Mundial.

Se produjo un error que mezcló ambos trabajos, el de Ling y el de Mezger. Se utilizó el nombre de masaje sueco de lo que había creado el profesor sueco para describir los tratamientos que había ideado Mezger. Ese error se fue replicando con el paso del tiempo y llegó un momento en el que la confusión era inevitable.

Patricia Benjamín, en el año 1986, esclareció el misterio en un estudio publicado de la mano de la American Massage Therapy Association. Hoy día, las técnicas de masaje de Mezger, el masaje sueco, se practica en el mundo entero y está considerado como uno de los tipos más importantes de la historia.

¿Qué beneficios tiene el masaje sueco?

Considerado uno de los masajes más practicados en el mundo entero, el masaje sueco se gana su título debido a una amplia serie de beneficios que te detallamos a continuación:

  • Relaja los músculos con gran nivel de profundidad
  • Fomenta tener una circulación sanguínea saludable
  • Reduce los problemas de contracturas, las tensiones, lesiones y los nudos musculares
  • Ayuda en la recuperación en esguinces y contracturas
  • Favorece la lucha contra problemas de salud como las lumbalgias, la artrosis o los dolores de espalda crónicos
  • Mejora la regeneración de la piel y aumenta su nivel de elasticidad
  • Ayuda a potenciar la velocidad de la circulación linfática
  • Es un buen aliado para ayudar a adelgazar
  • Favorece a tener una mejor salud tanto física como mental

¿Tiene contraindicaciones el masaje sueco?

Hay tres formas de beneficiarse de la filosofía del masaje sueco: con el servicio de un profesional, con alguien dándote el masaje o con un masajeador. Nosotros te recomendamos tanto contar con el soporte de un masajista profesional como el uso de un masajeador. Que alguien te dé un masaje sueco sin experiencia, podría no ser tan recomendable.

Asimismo, hay algunas situaciones en las que no es recomendable en ninguno de los casos sin consultar antes con un especialista. Por ejemplo, sufriendo alguna enfermedad con hemorragias, al tener problemas de piel, patologías de tipo vascular, problemas cardíacos, úlceras o inflamaciones agudas.

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