¿Cómo quitar el dolor de pies por trabajo?

¿Quieres saber cómo quitar el dolor de pies por trabajo? Si tú también sufres muchos dolores en los pies cada vez que llegas a casa después de una larga jornada laboral, seguro que te interesa saber cómo remediarlo.

La nota positiva que te podemos dar, es que hay muchos remedios para solucionar este problema. En las próximas líneas te hablaremos de todas las opciones posibles para que puedas optar por la que encaje mejor con tus necesidades o intereses.

Lo importante es que, al final, te puedas sentir descansado y que tus pies no te vuelvan a doler. El cambio lo notarás desde el primer momento y, sobre todo, al día siguiente, puesto que comenzarás la jornada caminando sin tener molestias arrastradas del día anterior.

Consejos prácticos para aliviar el dolor de pies

Toma nota de los distintos consejos que te proporcionamos y que te ayudarán a encontrarte mejor. Piensa que el dolor de pies es mejor no acumularlo, porque cada vez te sentirás peor e incluso podrías llegar a sufrir molestias crónicas. Por ello, te recomendamos aplicar alguno de estos métodos para que vuelvas a encontrarte bien y no sufras más dolores.

¿Te gustaría dar un descanso a tus pies desde casa?

No todos los días tenemos el privilegio de acudir a un masajista profesional, ya sea por tiempo o por dinero.

Si es tu caso, te animamos a ver esta lista con los mejores masajeadores de pies del mercado, una alternativa mucho más económica para disfrutar de un buen masaje relajante en casa a cualquier hora.

Los 10 mejores masajeadores de pies

Quitarte los zapatos al llegar a casa

Este es el primer remedio que vas a aplicar. Se trata del más sencillo y, al mismo tiempo, de uno de los más efectivos.

Seguro que reconoces esa fantástica sensación que todos tenemos cuando, después de pasar muchas horas de pie, llegamos a casa y nos quitamos los zapatos. Y, tras los zapatos, también te tienes que quitar los calcetines. Deja que tus pies respiren y que se liberen.

Al no estar encerrados entre el espacio de los zapatos, los pies se sentirán mejor y la circulación fluirá de una manera más saludable. Cuando hayan pasado unos segundos tras la liberación de los pies, camina un poco por casa con suavidad y lentitud, para que tus pies se acostumbren. Notarás que ya no sufres presión y que la circulación mejora notablemente. Luego puedes hacer algunos estiramientos si el nivel de dolor que sufres es demasiado elevado.

Disfruta de un baño de pies

Te diríamos que fueras directamente a por el siguiente punto, en el cual te recomendamos el masaje de pies. Pero no sería muy higiénico hacerlo sin limpiarte antes los pies después de un día de trabajo.

Y ya que te vas a lavar los pies…. mejor hacerlo con un baño que te aporte una dosis de relajación extra. Para ello, llena algún recipiente de agua templada o utiliza el bidet.

También es una buena idea que tengas dos recipientes y que hagas una terapia de contrastes entre agua caliente y fría. Pero si te vas a dar un masaje después, nosotros te recomendamos que te limites a un baño con agua tibia, puesto que los resultados serán mejores. Si no vas a hacerte un masaje a continuación, es mejor que en el baño uses sales para aportar un mayor nivel de relajación.

Hacer un buen masaje de pies

El masaje es insuperable y, lo mejor de todo, es que, en el caso de los pies, se trata de un proceso muy sencillo. Lo puedes hacer directamente con tus manos a otra persona, o que alguien te lo haga.

En los dos casos, es recomendable que utilices crema hidratante y si tienes algún otro producto relajante, también te irá bien. Normalmente la piel de los pies se ve muy afectada y suele tener poca hidratación, así que un poco de ayuda le vendrá de fábula.

También puedes optar por uno de los masajeadores de pies que hay disponibles en el mercado. La variedad de herramientas que se han diseñado para relajar los pies es enorme. Tienes la opción de introducir los pies en un masajeador que tenga depósito de agua para una terapia de hidromasaje, o simplemente usar una herramienta con rodillos que te relaje mientras tienes los pies dentro. Hay muchas opciones y, si eliges un buen modelo, tendrás el descanso asegurado.

¿Cómo hacer un masaje de pies?

Si no sabes cómo hacer masajes de pies, no dudes en seguir esta guía que te damos paso a paso y que te ayudará a sorprender a tu pareja de una manera ideal.

Paso 1. Elige un buen aceite o una crema hidratante

Y póntelo en las manos. Frota un poco para que el producto no esté tan frío como suele ser habitual. Con este aceite o crema no solo tus dedos se deslizarán mejor, sino que estarás aportando esa hidratación de la que te hablábamos antes.

Paso 2. Comienza el masaje y usa las dos manos

Consideramos fundamental que utilices las dos manos. Al hacerlo, estarás cubriendo toda el área del pie y aportando un nivel de presión uniforme en las distintas partes del mismo.

Al comenzar recuerda que tienes que empezar con suavidad y sin hacer un alto nivel de presión. El punto de inicio siempre tiene que ser la parte superior.

Ve bajando desde los dedos hasta, poco a poco, la zona del tobillo. Cuando vayas notando que el pie se acostumbra a las sensaciones de tus manos, será el momento de comenzar a incrementar la presión. Un buen punto en el que hacerlo, será la planta del pie.

Paso 3. Incrementa la intensidad

Ahora ya es momento de dejar la suavidad de lado para adoptar un toque más profundo. Lo que tienes que comenzar a hacer son movimientos de masaje circulares.

Los pulgares van a transmitir toda la fuerza del masaje, por lo que tienen que estar en la planta. Para más comodidad, pon el resto de dedos en la zona del empeine. Como notarás, es un tipo de posición cómoda y natural.

Haz más presión en aquellas partes del pie donde notes resistencia y tensión. El talón suele ser el elemento que está más cargado, así que te puedes concentrar en él más a fondo que en otras zonas. Continúa con el masaje combinando las dos manos y haciendo giros del pie para que rote y se libere de cualquier posible tensión o contractura leve.

Paso 4. Masaje con la yema de los dedos

Ahora vuelve a un masaje más suave. Para ello, utiliza la yema de los dedos y aporta un estilo de masaje más de amasado. Es un movimiento suave y que tiene que recorrer toda la zona de los pies, desde los dedos hasta el resto de elementos.

La suavidad tiene que ser máxima, puesto que va a ser la última parte del masaje y lo que estamos buscando es que tengas un alto nivel de relajación.

Paso 5. Limpia los restos de crema

Si la crema no se ha absorbido por completo, puedes retirarla por tu propia cuenta. En este punto, los pies ya estarán relajados. Ten en cuenta que, aunque te hemos mencionado que puedes usar este masaje con otra persona, lo cierto es que también podrías usarlo en tus propios pies. Haz la prueba y verás cómo te llegas a relajar más de lo que podrías imaginar.

¿Cómo evitar el dolor de pies?

Está bien que tengamos sistemas para calmar el dolor cuando lo sufrimos, pero también es crucial que sepas qué puedes hacer para evitar estas situaciones y esos días tan dolorosos en los que acabas rendido en la cama intentando descansar. Toma nota de los consejos que te proporcionamos y que, como masajistas, siempre compartimos con nuestros pacientes.

Descansa de vez en cuando

Es tan malo pasarse todo el día de pie como pasárselo sentado. Por ello, tienes que asegurarte de descansar de vez en cuando. Lo ideal es que lo hagas cada un par de horas. Cambia de posición. Si estás trabajando sentado delante de un ordenador, levántate y muévete un poco para que tus pies no se queden anquilosados en esa misma posición. Y si estás siempre de pie, intenta sentarte un poco, puesto que la presión a la que estás sometiendo a los pies es mayor a la que deberías darles.

Cambia tu calzado

Todos solemos elegir el calzado, ya sean zapatillas o zapatos, dependiendo del diseño, el aspecto y, por supuesto, el precio. Pero si nuestros pies se cansan mucho en el trabajo, lo mejor es que comencemos a elegir el calzado en base a las necesidades que tienen nuestros pies para sentirse bien. Te vendrán bien los modelos más ergonómicos, los que mantengan la humedad controlada y también aquellas zapatillas que estén pensadas para el tipo de uso que le vayas a dar.

Por ejemplo, no uses zapatillas de trail o de running en tu día a día, porque, aunque tienen un diseño muy atractivo, no están pensadas para que las sometas a ese tipo de uso. El calzado puede tener más relevancia de la que imaginas.

Ponle plantillas de gel a tu calzado

¿No quieres cambiar tus zapatillas por cualquier motivo? Si es así, al menos lo que deberías hacer es ponerle unas buenas plantillas al calzado que estés usando. Las de gel ayudan mucho, ya que tienen la capacidad de absorber la tensión y de ayudar incluso en aquellos casos en los que sometes a tus pies a un nivel de uso y presión excesivo.

Haz cambios de posición

De forma complementaria a lo que te hemos dicho de levantarte o sentarte para darle a tus pies un descanso, es necesario que hagas cambios de posición. Es decir, mientras estás sentado, no sigas apoyando los dos pies en la misma posición, en el mismo ángulo y con la misma intensidad. Trata de cambiar de forma frecuente para que la circulación pueda fluir mejor. Esto es todavía más importante cuando estás de pie. No tengas miedo en dar unos pasos incluso si tu trabajo requiere que estés estático en una posición. Mover un poco los pies seguro que no es un problema para seguir haciendo tu labor de una manera adecuada.

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