¿Cómo dar un masaje en la espalda?

Aprender cómo dar un masaje en la espalda requiere dedicación y que nos esforcemos para practicar hasta dominar la técnica.

Si quieres dar unos masajes excelentes y que tanto tu pareja como tu familia hagan cola para que les quites los dolores y les ayudes a relajarse, te recomendamos seguir leyendo la guía que hemos preparado.

¿Cómo hacer un buen masaje en la espalda paso a paso?

Vamos a dividir nuestra guía paso a paso en distintas secciones con la intención de que puedas aprender desde el proceso que viene antes del masaje como todo aquello que harás durante y al finalizar.

¿Te gustaría hacerlo en casa?

No todos los días tenemos el privilegio de acudir a un masajista profesional, ya sea por tiempo o por dinero.

Si es tu caso, te animamos a ver esta guía para averiguar qué masajeador de espalda comprar, una alternativa mucho más económica para disfrutar de un buen masaje relajante en casa a cualquier hora.

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1. Preparación para el masaje

Necesitas preparar un lugar que sea cómodo y que te sirva para dar el masaje de forma agradable. Si es posible conseguir una camilla, mejor que mejor. Piensa que las camillas de masaje son el soporte ideal a la vista de que están diseñadas específicamente para esta función. No obstante, no es imprescindible.

Si vas a dar masajes a tu familia por gusto, te alegrará saber que cualquier soporte será bueno para que lo hagas. Por ejemplo, una cama, un sofá o incluso el suelo si no tuvieras otra opción.

Al final lo importante acaban siendo las manos del masajista, así que concéntrate en eso. Un truco interesante es que pongas una colchoneta debajo de la persona y encima de la superficie que hayas elegido, como la cama. Eso aumentará la comodidad.

También necesitarás una música relajante, un hilo musical o playlist que sea tranquila y que ayude a crear un ambiente todavía más agradable para el receptor. El sonido es preferible que sean canciones relajantes o sonidos de ambiente que también animen a desconectar, como el efecto de las olas y el viento en la playa o los sonidos de los pájaros en un lugar de campo.

La iluminación debe estar baja. Es conveniente que haya poca luz, la suficiente como para poder dar el masaje y que se genere un entorno más satisfactorio. Por otro lado, anota una última recomendación: encender velas de aromaterapia. Su aroma y esencia ayuda a crear un ambiente más relajante, pero hay personas a las que no les gusta tenerlas encendidas, así que, antes de ponerlas, pregunta si no hay ningún problema con ellas.

2. El receptor se prepara para comenzar

Para dar un masaje en la espalda, resulta lógico imaginar que esta parte del cuerpo tiene que estar sin ropa. Como solo se trata de la espalda, no va a suponer un problema, en especial si se trata de tu pareja. Lo que sí puedes tener a mano es una toalla que sirva al receptor al final del masaje.

A continuación, el paciente se tiene que poner boca abajo y colocar la cabeza cómodamente en la zona superior para que quede apoyada. Después de esto, ya está todo listo para que puedas comenzar a darle el masaje de espalda.

3. Inicia la fase de effleurage

Te tienes que poner en las manos el aceite esencial que hayas elegido, el cual puede estar en sintonía con los gustos del receptor. Si no sabes qué aceite elegir, te recomendamos el de almendra o el de coco.

Frota las manos para que el aceite se pueda calentar. No pongas mucha cantidad de aceite, porque tampoco interesa que pringues demasiado la espalda.

Ahora comienza a deslizar las manos sobre la espalda y el cuello del paciente. Tienes que hacer deslizamientos muy suaves y superficiales con los dedos. Aunque quizá hubieras pensado comenzar el masaje desde el cuello, la realidad es que es más conveniente hacerlo desde abajo. Sigue la dirección del flujo del corazón, presionando levemente con las manos mientras las mueves del interior hacia el exterior. Luego vuelve de arriba hacia abajo, y sigue masajeando sin hacer presión.

Continúa repitiendo esta misma rutina, pero aumenta el nivel de presión cada vez que comiences de nuevo desde la zona baja de la espalda. En tus repeticiones del masaje, tus manos también tienen que cubrir el cuello y los hombros. Todo lo que has estado haciendo en esta primera fase se trata del effleurage.

4. Amasa la espalda del receptor con el petrissage

El amasamiento de la espalda es crucial para transmitir bienestar en la persona que está recibiendo el masaje. A partir de este punto, lo que harás serán movimientos circulares. Tienen que ser de un radio reducido y, con cada movimiento de masaje, lo que estarás haciendo será beneficiar a la mejora de la circulación sanguínea.

Hay distintos tipos de acción y forma en la que puedes hacer el masaje. Por ejemplo, lo más común es usar las palmas de las manos, pero también tienes la posibilidad de usar los nudillos y los dedos.

Comienza en el centro de la espalda para que disfrutes de una experiencia de masaje más satisfactoria. Masajea la zona de la espalda cubriéndola en toda su extensión. La presión que vas a ir haciendo ayudará a que los músculos de la espalda se relajen y que el receptor vaya notando ese estado de satisfacción que se busca desde el principio del masaje.

5. Usa la percusión del tapotement

Los siguientes movimientos que vas a realizar son los de percusión que son conocidos como tapotement. Utiliza tus manos con pequeños golpecitos usando las manos.

Puedes colocar los dedos de distintas maneras dependiendo de la comodidad que obtengas con cada posición. A nosotros nos gusta especialmente la colocación de las manos en una posición ahuecada. Eso ayudará a que el masaje sea muy satisfactorio.

Por otro lado, ten en cuenta que este paso no se trata de hacer un gran nivel de presión, sino de continuar con la estimulación de la espalda. Un aspecto importante que recordar es que, como masajista, tienes que mantener las muñecas relajadas en todo momento. Eso te evitará problemas a ti, y garantizará que el receptor pueda estar cómodo durante la sesión de masaje.

6. Pon en práctica varias técnicas de masaje adicionales

Ahora que el nivel de masaje ya ha avanzado de manera significativa, te recomendamos continuar aplicando otras técnicas que también ayudarán a relajar la espalda. Una de las más recomendadas es la de la elevación de los músculos.

Tienes que flexionar los dedos y dejar los pulgares alejados. Cuando comiences a hacer el masaje, de abajo hacia a arriba, te dará la sensación de que tus manos se han transformado en un cangrejo. A medida que pases los dedos por la espalda haciendo este movimiento, seguirás proporcionando un gran nivel de descanso y renovación.

Para finalizar, haz un masaje con giros que ayudará a terminar la sesión y que la espalda del receptor quede en un buen estado de forma. Ponte de lado y pon una mano en cada lado de la cadera. Ve pasando las manos de lado a lado masajeando la zona de la espalda baja en direcciones opuestas con cada una de las manos. Luego ve subiendo y repite el mismo movimiento hasta que llegues a los hombros. Ese será el momento de terminar este intenso y satisfactorio masaje de espalda.

¿Cómo lograr dar un mejor masaje de espalda?

El secreto de un buen masaje se encuentra en saber aplicar pequeños consejos y en no olvidar las bases fundamentales. A continuación, te resumimos algunos de los factores que nunca debes dejar de lado:

  • Intenta que las manos nunca se separen del cuerpo del receptor. Eso ayuda a mantener el contacto y la continuidad.
  • Comprueba la piel antes del masaje para ver si hay algún aspecto que debas tener en cuenta.
  • Asegúrate de estar haciendo el nivel de presión adecuado. No olvides que hay distintos niveles de presión y que cada persona es distinta en este sentido.
  • Si no tienes mucha experiencia, intenta siempre mantener los niveles de presión en un rango medio. Así te asegurarás de evitar problemas.
  • No te excedas poniendo aceite, pero tampoco te quedes corto. Recuerda que es necesario para que tus manos se deslicen de forma adecuada.
  • La experiencia tiene que ser satisfactoria para ambas partes. Intenta estar a gusto mientras das el masaje y no te pongas en posiciones en las que sufras algún tipo de dolor o molestia.

Por último, recuerda que, en el masaje, la presión, no se tiene que concentrar en la columna vertebral. Este siempre va a ser el lugar en el que debas tener más cuidado y que, en realidad, no necesita que hagas presión para mejorar su estado. Evita dar masajes a embarazadas, a personas que estén enfermas de gravedad o a quienes tengan problemas del corazón. También deberías estar alerta de infecciones, heridas y problemas de la piel para no exponerte a empeorar la condición de la persona a la que le vayas a dar el masaje.

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